viernes, 22 de mayo de 2020

Boca, ¿compás o sin paz?

Boca Juniors es el club más popular de Argentina y por tal motivo todo trasciende de forma inmediata y a veces abrupta. La primicia quema y los hechos se conocen antes de que ocurran. 

Esta vez se trata de la salida de dos jugadores importantes para el xeneize, que venían en alza y en la consideración del entrenador Miguel Ángel Russo. Se trata de Junior Alonso, quién decidió volver a Paraguay para quedarse con su familia, y de Sebastián Villa, muy apuntado, quien espera la resolución de la denuncia de su ex novia, Daniela Cortés.
Pero lejos de generar polémica, y entendiendo que ambos jugadores serían bajas para cuando se reanude el bendito fútbol argentino, haré un análisis para demostrar lo que pierde el club ante la salida de estos futbolistas y quienes podrían ser sus reemplazantes, en caso de que lo haya.


Junior Alonso, potente defensor guaraní de 27 años, le daba cosas distintas a Boca. Era el único defensor del actual plantel que demostraba un buen juego de pies con una salida clara, pocas veces recurriendo al pelotazo o arriesgando la posesión.


Muy físico, hábil para la marca y el juego aéreo, importante en el 1vs1, adaptable a la línea de 3 o ser carrilero por la izquierda, no se ponía colorado para revolear alguna que otra pelota o para ir fuerte al choque o al piso. En este aspecto, tanto Izquierdoz como López, pueden suplir esa necesidad sin problemas, ya que fueron la dupla titular gran parte del torneo pasado que ganó Boca, bajo la conducción de Gustavo Alfaro.


Jugador muy técnico, cabeza levantada y pelota al pie, siempre que jugó fue la primera salida de Boca. Cuando los receptores medios estaban marcados o no encontraban espacios, Alonso filtraba ese pase que rompía líneas y dejaba en posiciones oportunas a sus compañeros. Con el juego del nuevo DT, el xeneize perderá mucho juego limpio, vertical y veloz, lo que será un problema para sus aspiraciones.

Estos últimos días, se habló de una posible llegada de Marcos Rojo, actual jugador del Manchester United a préstamo en Estudiantes. ¿Pero qué aspectos podría aportarle a Boca? Lo primero que me gustaría aclarar, es que para mi entender futbolístico, Alonso y  Rojo no se parecen en absolutamente nada respecto a su juego. El argentino, tiene mayor contextura física, aunque juega decididamente de 3. Se proyecta más, pero no es técnicamente un dotado. Con más voluntad que juego, aunque si con mucha más experiencia, no le podrá dar lo mismo que el paraguayo, aunque por su renombre, no debería irle mal y algo debería poder aportarle al club.


Sebastián Villa, colombiano de 24 años, explotó en el último tiempo en Boca. El más veloz, desequilibrante y gambeteador del plantel, agregó a su juego un poco más de pase y gol. Cuando arribó al equipo de la ribera, se visualizó un potencial crecimiento y paulatinamente fue madurando, aunque en el mejor momento de su carrera, parecería tirar a la basura todo lo logrado.


Fue determinante en el último tramo del torneo que consiguió agónicamente Boca, ya que su explosión y regates fueron los que permitieron abrir partidos y también liquidarlos. Su excelente forma física marcaba diferencia con el resto, que solo le miraba la espalda.


Con la confianza de la titularidad y del gol, Villa mejoró su juego individual y colectivo. Aportó más asistencia al equipo y un mayor poderío goleador. Encajaba justo en el esquema de Russo, que parece que perderá a un jugador clave en su ataque.

Ante la esperable salida del colombiano, la primera opción que se viene a la mente del pueblo xeneize es el retorno de Cristian Pavón, actualmente en LA Galaxy del mellizo Barros Schelotto. Si bien el conjunto estadounidense lo quiere en sus filas, su alta cotización podría hacer que regresara a Boca para una segunda oportunidad. Sin embargo, su continuidad en el equipo argentino tampoco está garantizada debido a su alto sueldo, por la presión de volver y no rendir como se espera y porque parece que Estados Unidos, volvió a encontrar su juego.


Entonces, si Boca prioriza lo económico por sobre lo deportivo en los siguientes meses, difícilmente pueda mantener el mismo plantel que salió campeón en marzo de 2020. Más, si la Copa Libertadores se reanuda el año que viene, pocas o nulas serán las incorporaciones.

Historia del fútbol argentino - 1921-1930 - Galería de la época

Para este segundo apartado, dejo algunas fotos de la década del 20. En la parte superior, se puede observar parte de la tribuna de aquel famoso partido en Villa Luro, con la luz artificial como principal espectador.

En el medio, parte izquierda, Bottaso, González y Scarcella se someten a las exigencias del adiestramiento físico de la época. El arquero utilizaba la misma gorra que los días del partido.

Y por debajo, se observa al coronel Manuel Rodríguez, Ministro de Guerra del gobierno del General Agustín Justo, ingresando al campo de San Lorenzo para restablecer el orden que se había alterado por la invasión de conscriptos.


Divertida foto entre Natalio Perinetti, con sus largos pantalones, y Segundo Médici, eficaz defensor de Boca Juniors.

Historia del fútbol argentino - 1921-1930 - Duelos rioplatenses

Si bien nuestro espacio habla del fútbol argentino desde sus comienzos hasta la actualidad, es imposible no hacer un apartado sobre lo que fue ese grandioso Uruguay de la década del 20, coronándose, nada más y nada menos, que en el primer Mundial oficial de fútbol profesional.

Como mencionamos anteriormente, la rivalidad entre Argentina y Uruguay creció mucho en este período. Los uruguayos ya no eran los reinantes campeones de América, sino que tenían otro fiel competidor que trabajó duro para arrebatarle los títulos en los siguientes campeonatos.

Primero, repasamos los duelos rioplatenses en el Sudamericano:
1921: Argentina 1 - 0 Uruguay
1922: Argentina 0 - 1 Uruguay
1923: Argentina 0 - 2 Uruguay
1924: Argentina 0 - 0 Uruguay
1926: Argentina 0 - 2 Uruguay
1927: Argentina 3 - 2 Uruguay
1929: Argentina 2 - 0 Uruguay



La supremacía "charrúa" por sobre la argenta ya no era tal. Esta década fue un antes y un después para marcar un nuevo camino internacional argentino. La paridad fue su característica principal, y en las estadísticas de los enfrentamientos entre sí, se puede observar. 
Aunque es innegable, que los títulos y partidos importantes del '20 quedaron en manos de los orientales.

1924 fue un año especial en el calendario mundial. Por octava vez se disputaron los Juegos Olímpicos, con París como sede, dejando la primera victoria del fútbol Sudamericano. Uruguay se consagró campeón en el estadio olímpico de Colombes, siendo éste un éxito sensacional. La fama de los orientales se extendió por el mundo y, naturalmente, a nuestro país, lo que generó que se le designe como organizador del primer Mundial de fútbol.
Argentina, esta olimpiada, no participó.

Foto del equipo argentino de 1924, que venció a Uruguay, actual campeón olímpico, por 2-1 en el estadio de Sportivo Barracas.
De pie: Fortunato, Tesoriere, Médici, Solari, Bearzotti y A. celli. Hincados: Tarascone, E. Celli, Sosa, Seoane y Onzari

Se barajó, entonces, la posibilidad de que Argentina enfrentara a los campeones olímpicos. Esa idea se concretó el 2 de octubre de 1924 ya que tres días antes la cancha de Sportivo Barracas se desbordó de gente, teniendo que suspender el encuentro.
Los uruguayos, confiados, aceptaron el desafío aunque pidieron que se instalara un alambrado en todo el perímetro para evitar invasiones de público al campo de juego. Este, que fue colocado con rapidez, recibió el nombre de "olímpico". La gente que presenció ese encuentro, asistió a una inolvidable victoria argentina, que disfrutó del honor de ser el primero que derrotara a la Selección campeona de París. Este partido no fue recordado solo por el score, sino también por el grandioso gol olímpico que convirtió César Onzari. Hacía pocos días que el gol directo de córner era válido, por tal motivo, el argentino fue el primero en lograrlo.

Imagen captada del primer gol olímpico oficial, convertido por Onzari.

Si hacía falta una confirmación de los enormes progresos que había hecho el fútbol sudamericano, el campeonato olímpico realizado en Amsterdam, en 1928, fue la auténtica comprobación de la supremacía que muchos aficionados empezaban a reconocer.
A favor de haber participado Italia, Suiza, Países Bajos, Bélgica y Francia, además de otras formaciones de mucho menor poderío, fueron los argentinos y uruguayos quienes protagonizaron el encuentro final. 
Para decretar al ganador, se jugaron dos encuentros. El primero terminó igualado en uno, mientras que en el segundo, Uruguay se impuso por 2-1, adjudicándose el mote de bicampeón olímpico. Esta definición entre los dos conjuntos sudamericanos, en un certamen en el que participaron varios de los países más calificados futbolísticamente, representó el espaldarazo definitivo para el pujante fútbol de Sudamerica.
Si bien la "albiceleste" comenzó a derrotarlo y demostró que los "charrúas" ya no eran un equipo invencible, éstos arrasaron durante la época con casi todas las competiciones en donde participaron. Esta consagración, solo fue un anticipo de lo que pasaría dos años más tarde.

Foto del arco uruguayo en la segunda final de Amsterdam 1928, frente a Argentina

En aquella época, a diferencia de ahora, las rachas y los buenos resultados se sostenían en el tiempo. Si bien cada momento de gloria también acaba, Uruguay fue el principal candidato a quedarse con la primera Copa del Mundo oficial. Algunas de las razones fueron porque jamás habían perdido un torneo organizado por ellos, porque eran los bicampeones vigentes de los JJOO, por su manera de jugar y su capacidad goleadora y por la cantidad de personas que movían en cada competición deportiva, lo que los haría más locales que nunca.
1930 dio comienzo a una saga magnifica de competiciones mundiales, donde se enfrentaban las mejores países de cada época, o los que más poder tenían.

Así se movilizaba el pueblo uruguayo partido tras partido, en la primera Copa del Mundo

En 1925, al encontrarse casualmente en una calle de Ginebra (Suiza), el diplomático uruguayo Enrique Buero y Jules Rimet trazaron impensadamente las bases de la realización del primer campeonato mundial. Rimet, fue quien más bregó para que se realizara la magna competencia.
El dirigente francés dedujo a través de la conversación que la Asociación Uruguaya de Fútbol aceptaría su organización y afrontaría el gran honor, pero también el serio riesgo de hacer frente a la reglamentación económica de la competencia, que obligaba al país organizador a correr con los gastos de traslado y alojamiento de todas las delegaciones participantes.
La reiteración del triunfo uruguayo en los Juegos Olímpicos de 1928, además de refirmar una capacidad futbolística, pareció consolidar un derecho y acentuar la simpatía en el país, a través de sus notables futbolistas, que habían suscitado.

Logo oficial del Mundial de Uruguay en 1930

La casi unánime aceptación de la sede "charrúa" sufrió un brusco cambio poco después, y en el Congreso de Budapest en 1930 se cuestionó el lugar designado, al que se calificó de "inaccesible". Este fue el motivo por el cual sólo cuatro naciones europeas decidieron enviar a sus jugadores, y dos de ellas luego de superar dificultades que parecían insalvables.
La Asociación Francesa había desistido de participar y fue preciso que Jules Rimet realizara activas gestiones para obtener el consentimiento de los jugadores y de las autoridades de los clubes para que Francia estuviera representada con un plantel competitivo. También fue preciso que el Rey Carol de Rumania intercediera ante el director de la compañía en la que estaban empleados los jugadores y, al fin, el permiso fue acordado.

Uruguayos en acción. Mundial 1930

El honor recibido significaba para los uruguayos un severo compromiso por una razón fundamental: carecían del estadio adecuado para la realización de los principales partidos. Con una celebridad encomiable, la obra estuvo terminada poco antes del comienzo del certamen.
Los primeros ocho partidos se disputaron en el Parque Central, y la inauguración del estadio Centenario se produjo el día de la fecha patria uruguaya, el 18 de julio, con el cotejo que los locales le ganaron, con cierta dificultad, a Perú por 1-0. Los trece equipos participantes, incluido el organizador, fueron divididos en cuatro zonas cuyas cabezas de serie fueron: Uruguay, Brasil, Argentina y Estados Unidos.
El desarrollo de la primera copa no ofreció mayores sorpresas. Argentinos y uruguayos mostraron una categórica superioridad sobre los rivales que enfrentaron, por lo que fueron señalados como los destinados a disputar el título, especialmente porque Brasil, ante la ausencia de sus jugadores paulistas, había presentado un equipo que no era la cabal representación de su mejor fútbol.
En semifinales, Argentina venció fácilmente a Estados Unidos y Uruguay, nuevamente con esmero, derrotó a Yugoslavia, quien se vio privado de un gol que el árbitro anuló luego de haber concedido como válida la jugada previa. El enojo de los europeos fue tal, que en forma de protesta no se presentaron a disputar el encuentro por el tercer puesto.

Foto de la primera Copa del Mundo (Jules Rimet) y del estadio Centenario, en Montevideo.

Clasificados los dos equipos rioplatenses y favoritos, Argentina disputó esa final disminuido, ya que a Francisco Varallo se lo hizo jugar sin estar en un plenitud física, mientras que Luis Monti actuó notoriamente afectado por algunas amenazas que sufrió antes del encuentro.
El primer tiempo finalizó con victoria parcial argentina por 2-1, aunque en la segunda parte los uruguayos relucieron su clásico temperamento, basado en una mayor fortaleza moral y física, dando vuelta el resultado por 4-2.
De esta manera, Uruguay lograba su primer campeonato del mundo, que sumado a sus dos olímpicos, lo condecoró como el grandísimo primer campeón mundial.

Foto del primer equipo campeón del Mundo. Uruguay 1930
Arriba: Andrade, Gestido, Nasazzi, Ballestero, Mascheroni y Lorenzo Fernández
Abajo: Dorado, Scarone, Anselmo, Cea e Iriarte

Historia del fútbol argentino - 1921-1930 - Grandes campeones de la década

Durante la década del 20 muchos clubes importantes lograron su primer campeonato. Otros, en cambio, como Racing Club y Boca Juniors, aprovecharon el tiempo para aumentar la cantidad de títulos.

Todos los campeones argentinos desde 1921 hasta 1930

1925: Vio campeón a Racing Club por 9° vez. Alumni, ya desaparecido, le sirvió el primer puesto a "La Academia" respecto a títulos. Quizá el torneo de 1921 fue mucho más atractivo y arrollador, pero el de este año se destacó ya que marcó un hecho curioso en la historia del fútbol argentino: Racing, el primer gran campeón, pasaría 24 años sin volver a coronarse en la máxima categoría.

Foto del Racing campeón de 1925
De pie: Seregni. Tassara, Crocce, Zumelzú, Massetti y Castagnola. Agachados: N. Perinetti, Ochoa, Mujica, Rey y Martínez

1926: Fue un año particular, ya que sería el último en el que el fútbol argentino consagrara a dos campeones paralelos. Se trató de Boca Juniors e Independiente.
El "xeneize" salió campeón invicto, tras lograr 15 victorias y tan solo 2 empates. Además, la difrencia también la hizo respecto a los goles. 64 a favor y solo 4 en contra, lo que demostraba su supremacía respecto a los demás equipos. Luego de la exitosa gira europea, el equipo mantuvo sus formas y parecía que se convertiría en un equipo imbatible.
Como dato sobresaliente a la exitosa campaña, Roberto Cherro fue el goleador con 22 tantos, dando un pequeño anticipo del revuelo que generaría en el club de la rivera.
Boca Juniors campeón en 1926. Este conjunto, que venía de lograr un magnifico paso por Europa, ratificó su gran andar
De pie: Médici, Bidoglio, Garansino, Tesoriere, Fortunato y Mutis. Debajo: Tarascone, Cherro, Cerrotti, Bissio y Delgado

Por su parte, el "rojo" de Avellaneda logró en el mismo año su segundo torneo oficial. Su memorable actuación se recuerda por haberse coronado campeón, pero de manera invicta, tras disputar 25 jornadas, de las cuales ganó 21 y tan solo empató 4. Convirtió 75 (el más goleador) y le hicieron 14 (el menos goleado) marcando supremacía en todos los aspectos.
Además, como si algo le faltara, tuvo al goleador del torneo Manuel Seoane quien cortivió 29 tantos.

Foto del Independiente campeón invicto del '26
Arriba: Chiarella, Lalín, Isusi, Ucar, Dibuglio y Rovito. Debajo: Canaveri, Ronzoni, J.Pérez, Ravaschino y Seoane

1927: Marcó, sin dudas, un antes y un después en nuestro fútbol. Por primera los denominados "cinco grandes" (luego), disputaron la misma liga. En un torneo en el que jugaron 34 equipos (histórico en ese momento) el "ciclón" logró alzarse con la gloria tras aventajar a uno de los últimos campeones, Boca Juniors, por un punto. Torneo atractivo por lo novedoso, aunque largo por la cantidad de partidos, dio inicio a una nueva era del fútbol argentino.
Ganó 26 partidos, igualó en 5 y solo perdió 2 encuentros. Convirtió 86 goles (el más goleador) y recibió 26.

San Lorenzo de Almagro campeón del torneo 1927

1928: Fue el año del cuarto título del "globo" de Parque Patricios. Un brillante campeón, recordado por su notable delantera, obtuvo el torneo tras colocarse tan solo un punto arriba de Boca Juniors. Logró 28 victorias, 2 empates y 5 derrotas. Hizo 73 goles y recibió 19. A pesar de que las estadísticas quizá no fueron las mejores, fue uno de los equipos más contundentes de la época.

Recuerdo del Huracán campeón de 1928
Arriba: Bartolucci, Settis, Souza, Negro, Federici, Pratto. Debajo: Lolzo, Spósito, Stábile, Chiessa y Onzari

1929: Campeonatos poco valorados si los hay, como este que obtuvo Gimnasia y Esgrima La Plata. Ya con un nuevo formato, dividido entre zonas, el "lobo" finalizó primero en la sección par, un punto arriba de River Plate. Fue el conjunto que más veces ganó (14), el que más goles convirtió (33) y uno de los que menos recibió (11).
Gimnasia, disputó la finalisima vs Boca Juniors, quien había ganado la zona impar tras igualar con San Lorenzo en la tabla general y desempatar el primer puesto tras tres partidos. Los platenses se impusieron ante su par de la Boca y lograron así, su primer y único título en primera división.

Foto del histórico campeón platense de 1929

Historia del fútbol argentino - 1921-1930 - Gira europea de Boca Juniors

Lo que comenzó como una aventura finalizó como una epopeya. Hecho que tomó magnitud y que se conserva en la historia de nuestro fútbol como la primera incursión argentina por el mundo, resultando por demás exitosa.

Tras la gran victoria uruguaya en París 1924, la Asociación Argentina de Football sugirió la idea de enviar un representativo nacional a Europa para competir contra equipos de otra índole. En ese entonces, el fútbol sudamericano atravesaba un gran momento, siendo Uruguay y Argentina dos potencias mundiales.
Al no lograr un acuerdo, rápidamente los dirigentes de Boca Juniors se movieron para hacer ese sueño una realidad y ofrecieron mandar a su plantel a dicho emprendimiento. Con el consentimiento de la Asociación, que autorizó al club a postergar sus partidos de campeonato, el "xeneize" se preparó para un viaje que marcaría época en nuestro fútbol.
La gira estuvo a cargo de tres representantes de la colectividad española: Zapater, Isasmendi e Ibáñez, quienes se convirtieron en los primeros empresarios que tuvo el fútbol argentino. En aquel entonces, Boca debió abonarle $10 a cada jugador como viático.

Plantel de Boca Juniors de 1925 que realizó la famosa gira europea

El 4 de febrero de 1925, el plantel embarcó hacia Europa a bordo del dique Formosa, despedidos por miles de hinchas que se juntaron en el puerto. Tras veintidós días en mar, el equipo arribó a su primer destino, Vigo.
Jugó en España 13 partidos, en Alemania 5 y en Francia 1. Ganó 15, perdió 3 y empató 1. Convirtió 40 goles y recibió 16 y obtuvo una efectividad del 78,95%. El máximo goleador de la gira fue Manuel Seoane, quien convirtió 12 tantos en 16 partidos jugados.

La delegación estuvo encabezada por el vicepresidente Adelio Cariboni y el secretario Vicente Decap. El plantel estuvo compuesto por: Américo Tesoriere, Ludovico Bidoglio, Ramón Muttis, Segundo Médici, Alfredio Elli, Mario Busso, Domingo Tarasconi, Antonio Cerroti, Dante Petrini, Carmelo Pozzo, Carlos Antraygues y Alfredo Garasini. Además, viajaron cinco refuerzos cedidos por distintos conjuntos argentinos, entre ellos Manuel Seoane (El Porvenir), Cesár Onzari (Huracán), Luis Vaccaro (Argentinos Juniors), Octavio Díaz (Rosario Central) y Roberto Cochrane (Tiro Federal).

Delegación de Boca Juniors en Europa con una bandera con los colores invertidos a como podemos apreciar hoy en día.

El partido inaugural de la gira fue el 5 de marzo contra el Celta de Vigo, ante 25.000 personas. Rápidamente Antonio Cerroti abrió el marcador convirtiéndose en el primer futbolista argentino en marcar un gol en Europa. El encuentro finalizó 3-1 a favor de Boca aunque tres días más tarde se jugó la revancha y los españoles se impusieron por el mismo resultado.
Luego de los primeros dos cotejos, el "xeneize" viajó a La Coruña para disputar nuevamente dos encuentros, esta vez ante el Deportivo La Coruña, los días 12 y 15 de marzo. En el primero, el club argentino venció por 3-0 con la particularidad que su arquero, Américo Tesoriere, desvió un penal siendo el primero atajado por un jugador argentino en Europa. La revancha fue nuevamente para Boca, que esta vez se impuso por la mínima (1-0).
Su tercer destino fue Madrid, donde el 19 derrotó al Atlético Madrid por 2-1 y tres días más tarde nada más y nada menos que al Real Madrid por 1-0. La particularidad de este segundo encuentro fue que el árbitro detuvo el juego a los 10 minutos para que el público saludara al Rey Alfonso XIII, quien observó el encuentro junto a su hijo el Príncipe de Asturias. La gira madrileña se cerró con otra victoria argentina, esta vez por 1-0 contra la Sociedad Gimnástica.
Sin dudas Bilbao fue la ciudad oscura para Boca. Cayó derrotado por 4-0 ante el Real Unión de Irún y pocos días después por 4-2 frente al Athletic Club. En este último partido, a los 15 del segundo tiempo, los jugadores se retiraron del campo como protesta ante un penal mal cobrado. Luego de un rato, volvieron para finalizar el encuentro, siendo esta la última derrota de la gira.
La gira española finalizó en las ciudades de Pamplona y Barcelona. Primero, el conjunto argentino derrotó al Osasuna por 1-0 y luego, venció al Espanyol en dos oportunidades (1-0 y 3-0) y al combinado Catalán por 2-0.

El viaje iba a continuar por Francia, pero debido a las dos derrotas consecutivas en Bilbao, los organizadores decidieron dar marcha atrás con su decisión, por tal motivo Boca viajó directamente a Múnich.
El 9 de mayo debutó en Alemania y obtuvo un meritorio empate frente al Bayern Múnich. La gira continuó por Berlín, donde venció al Nord West por 3-0 y días más tarde, en Leipzig, apabulló por 7-0 al Greuther Furth. Terminó su exitosa gira en tierras germanas en Frankfurt, tras imponerse primero al combinado de esa ciudad por 2-0 y luego ante el Eintracht Frankfurt por el mismo resultado.


Los buenos resultados obtenidos le dieron el mote de "malabaristas del fútbol" a los "xeneizes" e hicieron recapacitar a los franceses, que reconsideraron jugar el amistoso. El 7 de junio, en tierras francesas, Boca venció al combinado local por 4-2 con una sobresaliente actuación de Seoane, quien convirtió tres de los cuatro goles.

Tras un mes de viaje, el 12 de julio fue la fecha en la que Boca Juniors arribó a la Argentina, recibidos como héroes por una multitud que con ansias aguardó su regreso. En virtud a la exitosa gira, la Asociación Argentina de Football decidió consagrar al club como Campeón de Honor.
Luego del viaje a Europa, los jugadores cedidos regresaron a sus respectivos clubes y, al año siguiente, el plantel de Boca volvió a jugar normalmente el torneo de primera división, en el cual se consagró campeón invicto.

Historia del fútbol argentino - 1921-1930 - Nuevos y amplios estadios

En 1923 River Plate inauguró su nuevo gran estadio en la avenida Alvear y Tagle, que en adelante sería escenario de muchos partidos de importancia trascendental. Ese fue un paso que gravitó poderosamente en el progreso del club, que hasta ese entonces había tenido una participación un tanto secundaria en los campeonatos superiores. El traslado de su anterior cancha en la Dársena Sur a un barrio aristocráticos influyó poderosamente en el fortalecimiento económico del club, derivado de un gran incremento de los socios que ingresaron a partir de entonces.
Pronto sería noticia por los hechos importantísimos que se producirían en la era profesional, de la que se convertiría, con equipos de calidad relevante, en principal protagonista del fútbol argentino.
En el partido inicial, los "millonarios" vencieron a Peñarol de Uruguay por 2-1 el 20 de mayo de dicho año.

Foto aérea del primer estadio de River Plate, ubicado en Alvear y Tagle

El 7 de julio de 1924, en el barrio de la Boca, el club de la rivera inauguró su nuevo estadio, con asistencia del Presidente de la Nación, Marcelo T. de Alvear, y del Ministro de Guerra, Agustín P. Justo, un declarado simpatizante del club boquense.
Boca nunca se movió de sus orígenes. La antigua cancha también se ubicó entre las calles Brandsen, Del Crucero (actulamente Del Valle Iberlucea) y lo que hoy en día se conoce como Casa Amarilla.
En su primer partido, Boca venció, de manera amistosa, a Nacional de Uruguay por 2-1 el 6 de julio del corriente año.

También con vista aérea, así lucía la  primera cancha de Boca Juniors.

El Presidente de la Nación junto al Ministro de Guerra durante la inauguración del estadio de Boca Juniors.

Y por último, pero no menos importante, cuatro años después de la última inauguración importante, Independiente construyó un moderno estadio en la localidad de Avellaneda. Se destacó porque fue el primero de hormigón armado en el país y que con el correr de los años se conocería como el estadio de "la doble visera de cemento".
Por tal motivo, resultó de preferente elección en partidos de gran importancia, ya que además contaba con una capacidad considerable, aunque su ubicación no era tan ventajosa como la de River Plate, situado en la intersección de Alvear y Tagle, o la de San Lorenzo, ubicado en el populoso barrio de Boedo.
En el partido inaugural, el "rojo" igualó en dos frente a Peñarol de Uruguay el 4 de marzo de 1928.

Impactante foto aérea del estadio por excelencia de la época

Para más información sobre los primeros estadios del fútbol argentino, recomiendo: http://viejosestadios.blogspot.com/

Historia del fútbol argentino - 1921-1930 - Gloria sudamericana

A pesar de la ya mencionada segunda escisión argentina en 1919, el período 1921-1930 marcó una cambio notable en nuestro fútbol. La Selección Argentina conquistó cuatro sudamericanos y tuvo grandes actuaciones en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928 y en el primer Mundial de fútbol profesional en Uruguay 1930 (subcampeón ambas veces).

Antigüa cancha de Sportivo Barracas (1921).

Tras sus fracasos en los primeros certámenes, Argentina tuvo años de lujo durante la década del 20. Ganó su primer sudamericano en 1921, disputado en la cancha de Sportivo Barracas (Inaugurado el 25 de mayo de 1920 en Iriarte y Luzuriaga con un amistoso entre Boca Juniors y Nacional de Uruguay), tras vencer a Brasil y Uruguay por 1-0 y a Paraguay por 3-0 obteniendo así su primera conquista.
El partido inaugural dejó asombrados a todos los espectadores ya que protagonizaron la sorpresiva victoria paraguaya contra uruguayos por 2-1. El dato de ese torneo fue la valla invicta de Américo Tesorieri.
Fue el punto de partida de una superación argenta en los certámenes continentales, que en esta década se manifestó de manera cada vez más arrolladora.
El premio de goleador se lo llevó Julio Libonatti (ARG), quien marcó 3 goles.

Foto del primer campeón argentino (1921).



Con motivo de celebrar el Centenario de su independencia, Brasil organizó la copa América en 1922. A diferencia del año anterior, este torneo fue mucho más parejo, disputado por cinco países y compartiendo Brasil, Uruguay y Paraguay el primer puesto. Fue necesario disputar un partido desempate entre brasileños y paraguayos (ya que los uruguayos se retiraron del certamen disgustados por el desempeño del árbitro en el cotejo que perdieron con Paraguay por 1-0) que tuvo como ganadores a los locales, tras vencer por 3-1.
El máximo scorer fue Julio Francia (ARG) con 4 tantos.

La rivalidad entre Argentina y Uruguay se hizo cada vez más intensa y se plasmó en encuentros inolvidables, atrayendo gran cantidad de público. En 1923 los uruguayos organizaron nuevamente la competencia que se desarrolló en el Parque Central. Ante la negativa chilena de participar, el torneo contó nuevamente con Paraguay. Según fuentes, la Asociación Uruguaya les prometió a sus jugadores que si obtenían el Sudamericano, los llevarían a disputar los Juegos Olímpicos de París 1924. Nunca se sabrá si ese estímulo fue real, pero los locales obtuvieron un nuevo título, derrotando nuevamente a Argentina.
Los goleadores de ese torneo fueron Pedro Petrone (URU) y Waldino Aguirre (ARG) con 3 goles cada uno.

La Copa América de 1924 sería una novedad, ya que por primera vez la organización estaría a cargo de Paraguay, pero al no tener un estadio con suficiente capacidad, decidieron llevar la competición a Montevideo, aprovechando que los uruguayos habían sido campeones olímpicos. Esto aseguraba el éxito económico del campeonato, y al mismo tiempo una ventaja considerable para los "charrúas", que nunca habían perdido un torneo en su país. Y así fue, Uruguay se consagró campeón nuevamente tras igualar el partido decisivo en cero contra Argentina, sacándole un punto de ventaja en la tabla final. 
El dato de esta copa, es que el arquero argentino Tesorieri se convirtió en una muralla infranqueable para los delanteros orientales, y sus atajadas llenaron de admiración al público y a los propios futbolistas campeones que, en un gesto ejemplar, lo llevaron en andas tras la finalización del partido. En los tres encuentros disputados por la Selección Nacional, el portero mantuvo, como en 1921, su valla invicta.
El máximo artillero fue nuevamente Pedro Petrone (URU), esta vez en solitario, tras anotar 4 tantos.

En 1925 la copa volvió a jugarse en Buenos Aires y la nota sobresaliente fue la ausencia del último campeón, que por primera vez no intervino en la competición. Esta edición fue disputada solamente por tres equipos, motivo por el cual jugaron todos entre sí, dos veces.
La falta de Uruguay en el torneo (ganador de 5 copas sobre 8 disputadas) provocó una notoria disminución del interés del público, observable en la final, que a pesar de tener la coronación del local, no tuvo la asistencia esperada.
Los partidos se disputaron en los estadios de Sportivo Barracas y Boca Juniors, a cuyo club pertenecía la mayoría de los jugadores nacionales.
El notable delantero argentino Manuel Seoane fue el máximo goleador de la copa con 6 anotaciones.

Foto de la Selección campeona en 1925.


Chile fue el organizador del torneo en 1926 y por segunda vez participaron cinco países. Los uruguayos regresaban a la competencia y se produjo además el debut de un modesto seleccionado boliviano. El dato de la copa tuvo a Brasil como protagonista, ya que volvió a ausentarse como en 1924. El fútbol uruguayo atravesaba sus mejores años y por tal motivo alzó nuevamente el trofeo tras ganar los cuatro encuentros que disputó y otra vez doblegó a Argentina al segundo puesto.
La eficacia "celeste" hacía la diferencia, 17 goles en 4 partidos. Este torneo se caracterizó por la cantidad de goles total, aporte que brindó la "albiceleste" sobre "guaraníes" por 8-0. En ese encuentro, Gabino Sosa estableció un récord hasta ese momento único, el de anotar 4 goles en un mismo partido.
Los goleadores, en este caso, fueron tres: Héctor Scarone y Héctor Castro (URU) y Guillermo Subiabre (CHI) con 6 goles cada uno.

El certamen de 1927 vio nuevos horizontes ya que por primera vez se jugó en Lima, Perú, donde además el país organizador debutó en la competición. El fútbol argentino terminaba de unirse y esto representó una notable revalorización de su prestigio, que se había reducido años anteriores tras no convocar a los mejores jugadores posibles. Argentina superó a Bolivia 7-1, a Perú 5-1 y en un encuentro más parejo a Uruguay por 3-2.
El puesto de goleador se repartió entre cinco jugadores. Alfredo Carricaberry y Segundo Luna de Argentina y Pedro Petrone, Héctor Scarone y Roberto Figueroa de Uruguay con 3 tantos cada uno.

Foto del equipo campeón de 1927


Como en 1928 se disputaron los Juegos Olímpicos de Amsterdam, la Copa América de ese año se canceló, volviendo a jugarse en Buenos Aires en 1929. Los estadios de River Plate y San Lorenzo fueron los elegidos.
En el partido inaugural, uruguayos y paraguayos jugaron un partido memorable. Los "guaraníes" se quedaron con un jugador menos debido a la lesión de su zaguero Ramón Viccini. Pese a esto, derrotaron por 3-0 a los favoritos del torneo, quienes se habían coronado en los JJOO del año anterior.
En cambio, el seleccionado argentino tuvo brillantes actuaciones. Se impuso 3-0 frente a Perú, a Paraguay por 4-1 y a Uruguay, en el partido final, por 2-0. Este éxito ante los uruguayos significó una especie de revancha por todas las derrotas en torneos anteriores.
El paraguayo Aurelio González fue el máximo scorer con 5 goles.

Foto del conjunto campeón de América de 1929


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